viernes, 22 de julio de 2011

CONGRESISTAS CUBANOAMERICANOS: TRAIDORES A LA FAMILIA CUBANA


Olvidan que por sus venas corre sangre cubana. Parece necesario recordarles que no son los que han alcanzado la libertad y la holgura económica que la democracia brinda, los que precisamente requieren más de nuestra ayuda para subsistir el día a día. Se hace imperativo nombrarles los once millones de hermanos que necesitan diariamente de un pedazo de pan para engañar el estómago y que entre ellos coexisten no menos de cinco millones de niños. ¿Acaso un capricho justifica retirarles la posibilidad de bañarse con un jabón o de calzar un par de tenis? ¿Acaso ese capricho pesa más que el ruido de millones de estómagos vacios? ¿Acaso podemos adjudicarnos la potestad de castigarlos por no vencer el terror que los domina cuando piensan en las cadenas que arrastran? Hipócritas… de seguro ninguno de ustedes, distinguidos congresistas, tiene un familiar en ese infierno.

Aquellos que pretenden imponer una visión retrógrada y pasada de moda soslayan los tangibles logros que la reciente política norteamericana ha logrado conseguir para nuestra gente. En épocas de cierre total nunca pudimos ver en audio y video las golpizas a opositores, las marchas de valiosas mujeres desafiantes, las protestas de patriotas de bronce o escuchar instantáneamente las voces, planteamientos y denuncias de líderes como Fariñas, Biscet o Yoani Sánchez. El flujo de viajes ha permitido el incremento del uso de la tecnología dentro de Cuba: arma que desarma de mentira y manipulación a la dictadura que tortura y ametralla. ¿Cómo pretendemos allegarnos la democracia para nuestra Patria sin permitir que aquellos que dependen únicamente de la dádiva gubernamental se prueben a sí mismos su capacidad de subsistencia empresarial? ¿Acaso algún iluso piensa que sin destetar al pueblo podremos convencerlos de que no necesitan depender del gobierno comunista? Indudablemente la ayuda de los familiares que permite el inicio de las pequeñas empresas y negocios dentro de Cuba es un arma mortal para el paternalismo estatal marxista.

Aunque los congresistas insistan en retirar los mil millones anuales que alegan es lo que recibe el régimen comunista producto de estos intercambios, sus argumentos languidecen ante el porcentaje invisible que ello representa para el presupuesto estatal cubano. Solo con entender que Cuba gasta esa misma cantidad en compra de alimentos semanalmente en los mercados internacionales sobra a cualquier ser racional para percatarse que es arrollador el beneficio a la sociedad cubana y su despertar versus la ayuda que ello pueda representar a la tiranía. Al parece aquellos que transitan por los adornados pasillos del Capitolio federal nunca aprendieron en la escuela un principio básico de capitalismo: “para ganar hay que invertir”.

Si fuese real y sincero el interés de los distinguidos congresistas comenzarían golpeando al verdadero suero: el petróleo venezolano, el mismo que proporciona tanto respiro a los dictadores como para cuidarlo celosamente. Es ahí donde radica la verdadera diana. Los retamos a que con la misma fogosidad radiquen y defiendan medidas destinadas a prohibir la compra de petróleo venezolano en EE:UU y a bloquear toda actividad comercial con la Venezuela colaboradora y sustentadora. Si realmente quieren ayudar, esa es la manera eficaz de hacerlo, lo demás es golpear al pequeño e indefenso. Estamos convencidos de que no lo harán, porque su fogosidad es falsa y responde a viejos intereses mercantiles que en nada abonan a la solución de nuestro dilema. USTEDES SON LOS TRAIDORES DE LA FAMILIA CUBANA.